Estuvimos en la presentación de Pornocracia, el nuevo libro de Jorge Dioni en Bastardo Hotel. El autor estuvo acompañado por el escritor Juan Ignacio Delgado Alemany, conocido como Ignatius Farray, con el que dialogó durante una hora sobre numerosos aspectos del libro. Aquí recogemos sólo algunos de la interesantísima charla que tuvieron los dos escritores y que transitó por diferentes caminos ante una sala abarrotada.
El ensayo de Dioni trata sobre el mundo actual, la vida online, el sexo, el deseo y el agotamiento. El autor explicó cómo a su modo de ver la pornografía se presenta como la muestra de una fantasía sexual que no siempre puede llevarse a la realidad y que es un producto más que se vende dentro de una sociedad capitalista. Ignatius Farray apuntó que estas fantasías se toman como modelo cuando las personas quieren relacionarse sexualmente y no saben cómo, se utilizan para crear una máscara que oculta un vacío existencial de los individuos. Estas fantasías creadas por el sistema capitalista no dejan espacio a que creemos nuestras propias fantasías.
Dioni y Farray hablaron de cómo la pornografía ya no aparece producida como antes con grandes presupuestos y que ahora busca parecer más real, siendo filmada con el móvil en contextos que reconocemos cercanos, más caseros.
Haciendo una analogía con la pornografía, Jorge Dioni señaló cómo la sociedad ha cambiado radicalmente y ahora muestra en muchos ámbitos lo que anteriormente mantenía oculto porque producía vergüenza. Farray habló de la etimología de la palabra «obsceno», que es aquello que se encuentra fuera de escena, lo que no debe verse porque no está aceptado por la sociedad, pero que según el escritor ahora se muestra abiertamente, de manera directa y cruda, incluso con desfachatez. Esta crudeza en el mensaje y actitudes extremas -especialmente en el caso de los políticos- se muestran como un sinónimo de verdad y existen muchos ejemplos como los discursos xenófobos y machistas de Trump o Ayuso que buscan oponerse a los mensajes cuidadosos y educados de la izquierda que no quieren ofender a nadie, haciendo que estos se perciban como menos sinceros. Esa desfachatez, según Ignatius Farray, ha sido robada de los cómicos, que dentro de un acuerdo tácito con el público, son los que tienen el permiso para poder romper barreras en un tiempo limitado y expresar de manera extrema ideas que en otros contextos no serían aceptadas. Farray propuso la opción de recuperar esa desfachatez para que la izquierda pueda volver a tomar el espacio y la atención del público.
Durante el diálogo los dos escritores hablaron de cómo definir la transgresión ahora, porque cuando los mensajes predominantes son tan directos y también agresivos, la transgresión puede aparecer como todo lo contrario, como el cuidado y la dulzura.
Durante la charla Dioni destacó cómo la cantidad de oferta que tenemos al alcance en internet provoca mucha frustración, ya que no alcanzamos a colmar todos los deseos. Antes las opciones eran menos, había que esperar a que llegara aquello que deseamos (y más en pequeñas ciudades o pueblos de Zamora o Tenerife, lugares donde se criaron Jorge Dioni y Ignatius Farray) o había que llegar a ellas, recorrer un camino que llevaba tiempo. También se aceptaba con más normalidad que esos deseos no llegaran a cumplirse por las limitaciones del espacio y del tiempo. Ahora la oferta es inmensamente mayor y esta frustración, según el autor, se refleja en dos limitaciones: el dinero y el cuerpo. Cuando no tenemos dinero, no podemos acceder a esos deseos. Y el cuerpo también es un límite, porque físicamente no podemos estar en diferentes lugares a la vez ni experimentar en el tiempo distintos deseos. Y puso como ejemplo amigos que bajaban de internet toda la discografía de Pink Floyd y la cantidad de horas que necesitarían para poder escucharla completa.
Para finalizar Jorge Dioni quiso dar un mensaje optimista frente a la situación actual que tiende a la destrucción y como metáfora utilizó los castillos de arena que vemos por las tardes en las playas y que a la mañana siguiente han desaparecido como ciclos de construcción y destrucción que se han repetido a lo largo de la historia y que son típicos de la humanidad.
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